
Es extremadamente difícil reproducir con acierto el clima caótico de espionaje, contraespionaje y paranoia general que se respira de forma genuina en la obra alucinada de Philip K. Dick. A Scanner Darkly (Una mirada en la oscuridad) consigue plasmar a la perfección ese ambiente esquizofrénico y alucinógeno del texto original, y produce en el espectador una extrañeza constante hacia lo que ve, gracias a esa magnífica forma de utilizar la técnica de la rotoscopia (que Richard Linklater ya había utilizado con anterioridad en Waking life, de 2002) para pasar a dibujos las tomas reales. Esas imágenes inquietantes y fluctuantes se acoplan por completo a un guión deslumbrante, que hace reír, sentir y pensar con la combinación de la mejor ciencia-ficción y algunas escenas delirantes, comparables a las de otros films gloriosos como El almuerzo desnudo (de David Cronenberg) o Miedo y asco en Las Vegas (de Terry Gilliam).
La película puede cansar al espectador desprevenido, pues exige de él un determinado esfuerzo perceptivo, al obligarle a presenciar ese mundo animado calcado de la realidad, que transmite nerviosismo e incomodidad. Quizás ésta es una de las causas que han hecho que esta película pase tristemente desapercibida por nuestra cartelera, injustamente menospreciada por gran parte de la crítica, e ignorada por el público masivo; pero el buen aficionado al séptimo arte o a la ci-fi no debería perderse una propuesta tan audaz, original e inteligente como ésta.
A Scanner Darkly nos muestra un futuro creíble con escasas diferencias visibles con respecto a nuestro presente, y a través de un puñado de personajes desquiciados nos hace meditar acerca de hacia que tipo de absurda sociedad monstruosa nos dirigimos: drogas, conspiraciones por doquier, oscuros intereses económicos…
Remata el metraje un final devastador que acaba de redondear este excelente film. Son sobrecogedores los primeros planos del protagonista (Keanu Reeves) cuando está siendo informado por su superior de lo que ocurre en realidad, y toda la trama termina por destaparse. Y es que nada es lo que parece en esta cinta donde los personajes cambian de rol y de apariencia sin cesar, ocultando su verdadera identidad, siendo espiados a la vez que espiando, dentro de una gran mascarada manejada por unos hilos invisibles.
J. Álvarez - http://elbastion.blogspot.com